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Trabajaría muchos años como promotora social en diferentes comunidades campesinas, participa en la formación de clubes de madres, asociaciones de mujeres, comités artesanales, comités de vaso de leche, con las parteras y curanderos. Junto con las autoridades comunales inició labores de autogestión, como fondos rotatorios de semillas, trabajos de irrigación con aporte comunal y muchos otros. “Nosotros los indígenas no necesitamos extender la mano para recibir ayuda de los programas sociales y de otros que en nuestro nombre solicitan al extranjero, porque desde tiempos inmemoriales conocemos el trabajo comunitario y hemos sabido convivir respetando la naturaleza, nuestra pacha mama. Ahora hay diversas actividades que dicen son beneficiosas para el país como la minería, los gasoductos que están dejando nuestros ríos sin peces, nuestros cielos sin aves, nuestra madre tierra sin la fertilidad bondadosa para producir frutos que nos alimenten”.  Sumire junto a los pueblos olvidados “No solo podemos salir en postales, no solo podemos bailar para que los turistas nos fotografíen, podemos forjar nuestro futuro con ese espíritu aguerrido que nos ha caracterizado, para esto solo necesitamos que realmente se nos tome en cuenta, que este Estado sea en la práctica multicultural y plurilingüe, que nos den la oportunidad, en igualdad de condiciones, de llevar una vida digna, de educar a nuestros hijos sin que sean humillados y discriminados, que se den cuenta que este Perú que perteneció a nuestros antepasados, no solo es Machupicchu sino que es toda una cultura viva que exige respeto”, afirma. María Sumire trabajó muchos años en la defensa de los derechos humanos. En los años de violencia, asume la defensa de campesinos “decido estudiar derecho porque mis hermanos campesinos no tenían dinero para pagar un abogado”. María recuerda una anécdota de la universidad; un docente le dijo “los trajes de bayeta son para el campo, y esa bolsa es de mercado”. Su graduación fue celebrada en muchos lugares del Cusco, sus hermanos y hermanas de las comunidades campesinas podían contar con ella ahora como abogada comprometida con su defensa. Fue nombrada asesora jurídica de la Federación Departamental de Campesinos del Cusco.
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